Cuando ya para el 2012 el estudio de Nielsen, “The Globally Socially-Conscious Consumer” indicaba que el “91% de los consumidores a escala global, están dispuestos a cambiar de marcas, en el mismo rango de precio y calidad, por apoyar una buena causa”; y cuando el “77% de los consumidores en América Latina, están dispuestos a comprar productos de empresas que reconocen como responsables, el 73% quisiera trabajar en ellas y el 75% invertiría en ellas”, no es de extrañar que el sector empresarial haga foco en los esfuerzos que contribuyan a capturar el valor que esto supone.

El equilibrio de los sectores productivos con los recursos del entorno se hace cada vez más relevante, ante un planeta que sufre los embates de la industrialización y el manejo inadecuado de sus recursos, generando grandes tensiones de variada naturaleza, entre el empuje por el desarrollo y su compatibilidad con la vida misma. En este sentido, problemas como el cambio climático, la conservación de los ecosistemas o la pobreza y sus implicaciones, entre muchos otros de la vida cotidiana, dieron pie en su momento a los llamados Objetivos del Milenio, fijados por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año 2000, suscritos por 189 países y con fecha de  cumplimiento en  2015, cuando una vez evaluados los avances, fueron extendidos y consolidados en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que fuesen promulgados en septiembre de ese mismo año.

Tales objetivos, resultado de un modelo de trabajo participativo entre 193 naciones miembros de la ONU, la sociedad civil y otras partes interesadas, llevó a la conclusión de hacer coincidir elementos propios del crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente, estableciendo con ello una serie de metas que deben cumplirse en los próximos 15 años, consolidando con ello una agenda hasta el 2030.

El compromiso con estos objetivos, representa un desafío, pero también una gran oportunidad para el sector empresarial, pues ante una conciencia pública creciente, el escrutinio hacia su comportamiento será cada vez mayor, y con ello, la posibilidad de que una sociedad, cada vez más empoderada, premie o castigue el comportamiento empresarial de aquéllas que no mantengan una conducta cónsona con la expectativa social. En consecuencia, las ganancias y el desempeño económico estarán cada vez más vinculados a la capacidad de las organizaciones para alinearse con los objetivos que le resulten mayormente aplicables, y que logren a través de la inserción de procesos responsables de gestión en toda su cadena de valor, hacer su negocio más sostenible.

Sobre este tema, ECORED lleva cabo en la ciudad de Santo Domingo, el tercer encuentro internacional de sostenibilidad “GANANCIAS SOSTENIBLES”; encuentro referente en el país y la región para conversar y exponer los temas más relevantes sobre prácticas sostenibles y socialmente responsables, abriendo con ello un espacio de diálogo interinstitucional que promueva la conciencia colectiva en favor de lograr avances en esta materia, a la vez que procura generar una contribución tangible al impulso del progreso, desarrollo y bienestar sostenible, poniendo al alcance del sector empresarial una serie de herramientas sobre estas materias.

Para generar “Ganancias Sostenibles”, es necesario que el sector empresarial asuma, cada vez más, nuevas formas y aproximaciones en la conducción de sus negocios, pues esta realidad requerirá de un liderazgo que sepa moldear y/o adaptarse a las cambiantes expectativas de sus clientes y consumidores. Requerirá de una particular sensibilidad para alinearse con los deseos y aspiraciones de éstos, y capacitar a su recurso humano para atender nuevas exigencias, roles y prácticas en el lugar de trabajo; evaluarse desde el interior, para reconocer sus debilidades e identificar riesgos; integrar de forma consistente sus procesos de gestión a la estrategia de negocios; comunicar y relacionarse activa y de forma transparente para posicionarse adecuadamente y gestionar así su reputación.

Hoy y hacia el mañana, las empresas no podrán construir y mantener una buena reputación que les ayude a generar ganancias, si no contemplan la sostenibilidad en sus procesos de gestión.

 

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